Historieta en España
La historieta, tebeo o cómic español es una de las tradiciones de historieta más importantes a nivel europeo, gozando de sus años dorados en los años cuarenta y cincuenta, además de un boom entre finales de los 70 y mediados de los 80.1 Por lo demás, ha sufrido la estrechez e incluso crisis de su mercado, como en la actualidad, donde su facturación no llega al 6% de la producción editorial del país, y sólo alrededor de un 10% de ella cuentan con autoría y producción autóctona.2
Históricamente, sus mayores centros de producción han sido Barcelona, Valencia y Madrid, por este orden,3 aunque muchos de sus dibujantes han tenido que trabajar para el extranjero.4 Carente de las ayudas públicas de que gozan otras artes icónicas como el cine,5 se puede decir, como el historiador Jesús Cuadrado, que "lo casual es condición sine qua non para que la Historieta, la Historieta española, se manifieste y sobreviva".6
En su trayectoria se inscriben revistas tan emblemáticas como Cairo, Chicos, En Patufet, Jaimito, Madriz, El Papus, Pulgarcito, TBO, El Víbora o Trinca; series como El Capitán Trueno, Cuto, Makinavaja, Makoki, Mortadelo y Filemón, Pumby, Torpedo 1936 o Zipi y Zape, y autores como Josep Coll, Mauro Entrialgo, Carlos Giménez, Miguel Ángel Martín, Max, Miguelanxo Prado, Daniel Torres o Manuel Vázquez, incluyendo a pioneros como Apel·les Mestres. Cuenta con un Premio Nacional del Cómic y su evento más importante es el Salón Internacional del Cómic de Barcelona.
Denominaciones
En España, a la historieta se la ha llamado también tebeo. Dicho término, puramente local, tiene su origen en la revista TBO, y designa sobre todo a la publicación que contiene historietas,7 siendo consagrado su uso en la edición de 1968 del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española.8 Además de historietas, el tebeo de la postguerra española recogía "material diverso destinado genéricamente a la infancia" como concursos, juegos recortables, pasatiempos, secciones instructivas, etc.9
A mediados de los años 70, una parte del medio empezó a defender el uso del término de origen anglosajón comic (escrito al principio sin tilde) para potenciar una historieta de grafismo más realista, pretensiones esteticistas o experimentales y temas considerados más adultos, con abundantes dosis de erotismo, en detrimento de la más habitual en la postguerra, que se dirigía preferentemente a un público infantil.10 Como explica el historietista Carlos Giménez:
El nuevo término se extendió con rapidez, llegando a aparecer en la denominación de los eventos de historieta que surgían por el país. A pesar de ello, las últimas revistas del boom del cómic adulto en España (Cairo y Madriz) y otras más recientes, como Viñetas intentaron recuperar el término tebeo, o variaciones del mismo, como neotebeo, ya que como afirma Joan Navarro en el editorial del primer número de esta última revista: "Nosotros no estamos dispuestos a renunciar a nuestas palabras siguiendo el papanatismo vergonzante que ha imperado en las décadas precedentes".12 Actualmente, historieta, tebeo y cómic son sinónimos.
Historia
Igual que en otros países europeos, existe una fuerte controversia sobre cuál fue la primera historieta, en función de si se usa una definición más o menos restrictiva, hasta tal punto que las Cantigas de Santa María, realizadas probablemente entre 1260 y 1270 por el taller de Alfonso X «el Sabio» podrían considerarse como tales.
Las aleluyas (Siglos XVIII y XIX)
Habrá que esperar hasta el siglo XVIII para que se produzcan en España, las primeras aleluyas o auques (del catalán: auca) y estampas con una estructura de viñetas,13 que algunos teóricos consideran el origen de la historieta en España,14 aunque la mayoría consideran la historieta como un producto cultural de la modernidad industrial y política occidental que surgió en paralelo a la evolución de la prensa escrita como primer medio de comunicación de masas, por lo que buscan la primera historieta española entre las reproducidas en ella.
Primeras historietas en prensa (1857-1909)
Se identifica a "Historia de las desgracias de un hombre afortunado" (1857) de Víctor Patricio de Landaluze, publicada en La Charanga, una revista cubana, que entonces era territorio español, como la primera historieta del país. En la España peninsular, los primeros ejemplos encontrados no son anteriores a 1864, citándose a autores como Salustiano Asenjo o Luis Mariani15 y, ya en los setenta, a Francisco Cubas, Tomás Padró y José Luis Pellicer. Publicaban en revistas satíricas como La Flaca (1869-1876) y sobre todo El Mundo Cómico (1873).
Pronto hubo recopilaciones en álbumes como los de Francisco Ortego, Apeles Mestres ("Granizada", 1880 y "Cuentos vivos", 1882), J. Passos, Ramón Escaler, Ángel Pons, Xaudaró o Navarrete,16 destacando también otros autores como Ramón Escaler, Joan Llopart, Mecáchis, José Pando o Antoni Utrillo.
A principios del siglo XX, surgen revistas infantiles como Monos y En Patufet, de 1904, donde destacan autores como Junceda, y suplementos como Gente Menuda (1906) del diario ABC, siendo también de destacar la presencia de la argentina Caras y Caretas con abundante colaboración española.
Un nuevo lenguaje (1910-37)
El investigador Antonio Martín, cuya labor es fundamental para conocer este período, considera la serie El suero maravilloso de Robledano publicada en 1910 en la revista para niños "Infancia" como la primera historieta española con globos de diálogo.17 Están surgiendo entonces multitud de revistas infantiles como Dominguín (1915), Charlot (1916) y sobre todo TBO (1917), la primera que gozó de gran difusión (220.000 ejemplares en 1935) y que, a la postre, generó el nombre con el que hemos conocido al medio en España. Entre sus autores, destacan Ricard Opisso y Manuel Urda Marín. Otros tebeos importantes son BB (1920), el primero dedicado a chicas,17 Pulgarcito (1921) de la editorial El Gato Negro, luego Editorial Bruguera, Pinocho (1925), en la que destaca Salvador Bartolozzi y Los Chicos, en el que hace lo propio Juan Pérez del Muro.
K-Hito y Miguel Mihura desarrollan historietas con un nuevo humor, más absurdo y moderno, en revistas para adultos como Gutiérrez (1927) e infantiles como Macaco (1928) y Macaquete (1930).
Posteriormente, aparecerán otras como "Pocholo" (1931) y KKO (1932), y se publica el material clásico estadounidense en revistas como Yumbo (1934), Aventurero (1935) y La revista de Tim Tyler (1935) de Hispano-Americana de Ediciones, Mickey (1935), y Cine Aventuras (1936). Debido a esta influencia, las aventuras autóctonas se alargan y surgen autores de grafismo realista como Francisco Darnís, Salvador Mestres, Riera Rojas y Jaime Tomás, que se unen a los de grafismo caricaturesco, como José Cabrero Arnal o Arturo Moreno.
Finalmente, durante la Guerra Civil Española, se lanzaron publicaciones propagandísticas en ambos bandos, como Pionerín (1937), Flechas y Pelayos (1939), El Pueblo en Armas o Pionero Rojo aunque en 1938 dejan de editarse las principales revistas barcelonesas.18
La España del tebeo (1938-1969)
Durante la postguerra, la historieta española se convierte en el medio más popular del país,19 hasta tal punto que Luis Gasca llegó a escribir que "el tebeo en España alcanza sus años dorados, del 40 al 50, que ya nunca volverá a conocer."20 Era entonces una lectura barata, que incluso llegaba a alquilarse por diez céntimos en los barrios, y serían los miembros de las clases populares los que se dedicarían profesionalmente a ella en los siguientes años.21
Sin embargo, la historieta tuvo que sortear una serie de dificultades:
- Desde 1941, sólo aquellas editoriales autorizadas por la Vicesecretaría de Educación Popular, adscrita como Subsecretaría en 1945 al Ministerio de Educación Nacional, podían acceder a las cuotas de papel necesarias, dadas las carencias económicas del país, que obligaban incluso a que el original se usase como "el cliché directo que iba a la imprenta".22
- Tras la regulación de los permisos para publicaciones periódicas en 1951,23 el Gobierno esperaba que la historieta —convertida ya en un medio de comunicación de masas—24 actuara como difusora de su ideología, de tal forma que los españoles de la época nunca vieron a Popeye, Flash Gordon o Superman luchar contra las Potencias del Eje.18
- Con el Decreto de 24 de junio de 1955 sobre ordenación de la prensa infantil y juvenil se limitó al 25% la presencia de material extranjero en los tebeos, pero empezó también a aumentarse sobremanera la censura,25 la cual afectó en primer lugar a las series cómicas que hacian mofa de la institución familiar como Doña Tula, suegra de Escobar.26
- En 1962 nace la Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles, cuyo secretario general, el Padre Jesús M. Vázquez carga contra la violencia de las series de acción, contribuyendo a la desaparición de los cuadernos de aventuras27 y prohibiendo en 1964 las series de superhéroes.18
- Finalmente, los autores son meros empleados con contratos a menudo leoninos que les obligan a producir a destajo28 y a los que se niega la propiedad de sus personajes.29
En general, el desarrollo del medio en esta época tiene cuatro vertientes bien diferenciadas:
El tebeo de aventuras
Desarrollado a partir de referentes norteamericanos (tiras de prensa como Flash Gordon, Jorge y Fernando y El Hombre Enmascarado, principalmente,30 así como el cine clásico de Hollywood)31 su punto de partida puede hallarse en revistas como Flechas y Pelayos y sobre todo Chicos (1938), donde se dan a conocer Emilio Freixas y Jesús Blasco con su Cuto.
La Editorial Valenciana implanta poco después el cuaderno de aventuras con series tan populares como Roberto Alcázar y Pedrín (1940) de Eduardo Vañó, y El Guerrero del Antifaz (1944) del prolífico Manuel Gago. Por su factura gráfica, destaca Silac, el Hombre-León (1945), de Enrique Pertegás.32 Federico Amorós, Pablo Gago, Pedro Quesada y Vicente Tortajada serán los guionistas del 80% de sus títulos.33 En 1947, nuevas revistas de Bruguera, como Pulgarcito y El Campeón incluyen también series de aventuras, como El Inspector Dan de la Patrulla Volante de Eugenio Giner, Silver Roy de Bosch Penalva y Dr. Niebla de Francisco Hidalgo. Clíper lanza El Coyote, con guiones del propio Mallorquí, y Toray, Hazañas Bélicas (1948) de Boixcar.
Ya en los 50, logran un gran éxito El Cachorro (1951) de Iranzo; Aventuras del F.B.I. (1951) de Luis Bermejo; Diego Valor (1954) de Enrique Jarber/Buylla/Bayo, Red Dixon (1954) de Joaquim Berenguer Artes/Martínez Osete, Mendoza Colt (1955) de González C./Santiago Martín Salvador y sobre todo, El Capitán Trueno (1956) de Mora y Ambrós, que llega a vender hasta 350.000 tebeos semanales34 y provoca, con su éxito, que se desdramaticen las aventuras, ganando en tono festivo.35 Otros títulos destacadas de esta década son El capitán Pantera (1954) de Carrillo, El mundo futuro (1955) de Boixcar, o la La Saga de los Aznar (1959) de Matías Alonso. Manuel Gago, por su parte, fundaría en 1951 la Editorial Maga, dando pie a series como Apache (1958) de Luis Bermejo.
Todavía en los 60 puede citarse alguna serie de grafismo realista como Capitán Martín (1963) de Mallorquí/Zata, pero hacia 1966 se derrumba definitivamente este mercado, debido al aumento de la censura, los cambios sociales y la difusión de nuevas formas de ocio, como la televisión.35
El tebeo humorístico
Las series humorísticas, por el contrario, son autoconclusivas y siempre en formato vertical.28 Al principio, destacan Sherlock López y Watso de Leche (1943) de Gabriel Arnao y Pepe Carter y Coco de Ángel Puigmiquel, también en la revista Chicos. Poco a poco, van reapareciendo otros semanarios, organizados en torno a tres escuelas:36
- El sempiterno TBO (1941) de la Editorial Buigas, Estivill y Viña, que, aunque tradicionalmente había optado por evitar los personajes fijos, popularizó en esta época La familia Ulises, de Benejam; Los inventos del TBO de Sabatés o Altamiro de la Cueva (1965) de Carles Bech/Joan Bernet Toledano. Josep Coll o Tínez fueron otros autores importantes de esta publicación.
- Jaimito (1943), S.O.S. (1948), Pumby (1955), Selecciones de Jaimito (1958) y Super Pumby (1961), de Editorial Valenciana, que cobijan el desarrollo de la llamada "Escuela Valenciana de tebeo humorístico", representada por autores como Carbó, Edgar, Karpa, Sanchís y Palop.
- Pulgarcito (1947), El DDT (1951), Tío Vivo (1957), Can-Can (1958), Din Dan (1965), y Bravo (1968) de Editorial Bruguera, en los que se desarrolla un amplío repertorio de personajes, como Don Pío (1947), El repórter Tribulete (1947), Doña Urraca (1948), Zipi y Zape (1948), El loco Carioco (1949), La familia Cebolleta (1951), El doctor Cataplasma (1953), El caco Bonifacio (1957), Mortadelo y Filemón (1958), Rigoberto Picaporte (1959), Agamenón (1961) o Aspirino y Colodión (1966), obra de autores como Peñarroya, Cifré, Jorge, Escobar, Conti, Vázquez, Martz Schmidt, Enrich, Ibáñez, Segura, Nené Estivill y Alfons Figueras, respectivamente. Es el auge de la llamada "Escuela Bruguera", que refleja la realidad del país, "a través de un filtro esperpéntico"18
Al margen de las tres escuelas anteriores, pueden citarse otras revistas, como las siguientes:
- Hipo, Monito y Fifí (1948) y La Risa (1951), de Editorial Marco, y con Emilio Boix como autor más destacado.
- Nicolás (1948), Topolino (1950) y Jumbo (1952), de Ediciones Cliper.
- Cavall Fort (1961), la primera en lengua catalana desde 1938, y que cuenta con autores como Josep Maria Madorell.
El tebeo para niñas
Desde 1941, Consuelo Gil vuelve a dirigirse a este sector con Mis chicas, donde Jesús Blasco y su hermana Pilar crean a Anita Diminuta, entre otros personajes. Dentro de este tebeo de hadas, así denominado inicialmente,28 la mayor popularidad será lograda por el cuaderno Azucena (1946-71) de Ediciones Toray.37 En 1949, Ediciones Cliper lanza Florita, que encabezaba el personaje homónimo de Vicente Roso, nacido en las páginas de El Coyote.17 Un año después, Editorial Valenciana hará lo propio con Mariló (1950).
A mediados de los 50, empiezan a proliferar revistas dirigidas a adolescentes que inciden en lo romántico e incluyen fotonovelas y reportajes sobre las estrellas del cine y la música popular del momento.37 Son Picnic (1954-1964) de Editorial Mateu, Colección Susana (1958) de Editorial Toray, "Colección 17 años" (1958-60), de Editorial Marco, Él y Ella (1954) de Ediciones Continente y, por parte de Editorial Bruguera, Blanca (1958), la humorística Sissi (1958-63),28 y Lily (1959).
En 1960, Carmen Barbará crea series sobre profesionales femeninas para Ibero Mundial: Lilián, Azafata del aire y Mary Noticias. Posteriormente, surgirán las revistas Romántica (1961), Mundo Juvenil. Revista de los amigos de Marisol (1962), Lolita (1965-74) y Mini Lolita (1967-68), Colección Dirca o Genial (1967), así como colecciones de novelas gráficas: Enamorada (1962), Brigada secreta (1963), etc.28
El mercado exterior (1954-1969)
Tras la senda de José Cabrero Arnal y Gabriel Arnao, multitud de historietistas optan a partir de 1954 por marcharse al extranjero en busca de mejores oportunidades laborales, preferentemente a Francia, como José Bielsa, Antonio Parras,Julio Ribera y Manfred Sommer, e Hispanoamérica, como Alfons Figueras y Ángel Puigmiquel.
Josep Toutain y Antonio Ayné crearán, incluso, la agencia Selecciones Ilustradas en 1956 para proporcionar encargos sindicados a los dibujantes españoles y distribuirlos en el extranjero. En los años cincuenta y sesenta serán generalmente historietas del oeste, románticas o bélicas para revistas inglesas, mientras que en los 70 la exportación se dirigirá a Estados Unidos, concretamente a las revistas de terror Creepy, Eerie y Vampirella de Jim Warren. Es el caso de Cesar Alvárez Cañete, Josep María Beá, Jaime Brocal Remohí, Fernando Fernández, Alfonso Font, Luis García, Carlos Giménez, José González, Esteban Maroto, Mascaro o Enric Sió. Otros realizarán series para diarios anglosajones, como Enrique Badía Romero (Modesty Blaise), Jordi Longarón (Friday Foster), José Ortiz y Luis Roca (Scarth), o para el mercado francés, como Víctor de la Fuente.
La agencia Bardon Art también facilitó el trabajo de Ángel Nadal. Otro estudio importante es del Jesús Blasco y sus hermanos, responsables de series como Zarpa de Acero (1962). También publican para el extranjero Juan Arranz, José Bielsa, Bosch Penalva, Juliana Buch, Purita Campos, Comos, Angeles Felices, Justo Jimeno, Tomás Marco Nadal, Raf38 o Trini Tinturé.
Todos estos dibujantes españoles gozaron de una mejora sustancial de su condiciones laborales, con unos ingresos muy superiores a los del mercado autóctono (de 25 pesetas por viñeta en Francia a 125 en Gran Bretaña). Al principio, estos trabajos eran realizados por los dibujantes sobre unos guiones de hierro, y sin derecho a acréditación de la autoría ni a la devolución de los originales, situación que cambiaría a partir de los años 70 con la reivindicación del cómic de autor. Por su parte, Jesús Cuadrado afirma que:
El boom del cómic adulto (1970-1986)
Con la aparición de Tebeo y cultura de masas (1966) de Luis Gasca y la publicación teórica Bang! (1968) de Antonio Martín, así como la celebración de la "Primera Reunión nacional de dibujantes de historietas" (Sitges, 1969) se genera un replanteamiento cultural que, en palabras de Javier Coma, fue previo al artístico."40 Hubo que esperar por tanto hasta bien entrados los años 70 para que empezaran a darse las condiciones económicas, políticas y sociales que permitiesen el desarrollo de una industria de cómic para adultos a partir de revistas como Dossier Negro y Gaceta Junior, ambas de 1968; Trinca (1970); Drácula y Vampus de 1971; Barrabás y Pánico (1972); Rufus, El Papus, y El Rrollo enmascarado de 1973; Star y Vampirella en 1974, o SOS (1975), en la que ven la luz Dani Futuro, Haxtur o Maremagnum de nuevos autores como Miguel Calatayud, Hernández Palacios o Enrique Ventura.
Su momento de máximo esplendor (el llamado "boom") tendrá lugar tras la muerte de Franco, gracias a la labor de editores como Roberto Rocca, José María Berenguer, Luis García, Rafael Martínez, Joan Navarro y Josep Toutain, responsables de un auténtico aluvión de revistas, siempre mensual o bimensual:28 Totem, Blue Jeans, El Jueves y Trocha, todas de 1977; Bumerang y 1984, ambas de 1978; Creepy y El Víbora, en 1979; Comix internacional, Delta y Bésame Mucho en 1980; Cairo, Cimoc, Sargento Kirk, Metal Hurlant y Rambla, todas de 1981; Makoki y Vértigo, en 1982; Metropol y Mocambo, en 1983, y K.O. Comics, Madriz y Thriller, en 1984. También hay que destacar la labor editorial de José María de la Torre y de Ikusager, quienes desarrollan el mercado del álbum.
Entre las primeras publicaciones había semanarios que se dedicaban a satirizar la actualidad política y social, arriesgándose con ello a represalias como el atentado que el 20 de septiembre de 1977 sufrió la redacción de El Papus, y cuyos autores eran Ivà, Ja, José Luis Martín u OPS. También había revistas de ciencia ficción y fantasía, muchas de ellas con un erotismo exacerbado, que se dedicaron a dar a conocer el cómic adulto editado en el extranjero, incluyendo las obras de autores nacionales, como 5 x infinito (1967), Hom, Las crónicas del Sin Nombre o Mara, que en seguida comenzarán a producir para su propio país. Finalmente, también proliferaron los tebeos estrictamente eróticos, generalmente de pésima calidad,41 aunque pueda citarse alguna excepción como "Muerde" (1976).42
Pronto se producirá la distinción entre una "línea chunga" representada por El Víbora y Makoki; la "línea clara" de Cairo, y el cómic de espíritu postmoderno de Madriz, subvencionado por el Ayuntamiento de la capital.43 Surgen así nuevos dibujantes como Federico del Barrio, Mique Beltrán, Ceesepe, Guillem Cifré, Gallardo, Pere Joan, Ana Juan, Mariscal, Max, Micharmut, Nazario, Roger, Scaramuix, Sento o Daniel Torres.44
En general, los dibujantes del período quedaron subyugados por el concepto de cómic de autor, lanzándose a escribir su propios guiones,1 aunque no dejaba de destacarse la necesidad de más "guionistas capaces" como pudieran ser Hernández Cava, Andreu Martin o Nieto.45
Tal variedad de autores y tendencias producirá series tan conocidas y diferentes como Paracuellos (1976); Makoki y ¡Dios mío!, ambas de 1977, Makinavaja, Anarcoma y Grouñidos en el desierto, de 1979, Zora y los hibernautas e Historias de taberna galáctica (1980); El Mercenario, Bogey, Frank Cappa y Torpedo 1936 (1981), Cleopatra y Taxista en 1982; Peter Pank y Rocco Vargas en 1983, Hombre (1984) y Las aventuras de Dieter Lumpen (1985). Surgieron, sin embargo, agrias polémicas a raíz de los manifiestos "Ante un conato de degradación del significado cultural del cómic" (1983) y "Manifiesto contra la exposición Tintín y Hergé" (1984), dirigida contra la exposición "Tintín en Barcelona" que iba a tener lugar en la Fundación Joan Miró.46
En el sector juvenil, persiste la escuela humorística Bruguera, cada vez más con un humor menos testimonial y más disparatado47 que se explaya en nuevas revistas como Mortadelo (1970), Súper Mortadelo (1972), Zipi y Zape (1972), Mortadelo Especial (1975), Sacarino (1975), Superlópez (1985) y ¡Más madera! (1986); gracias a nuevos autores como Fresno's, Jan, Joan March, Jaume Ribera o Jaume Rovira y series como Sir Tim O'Theo (1970) de Raf, al mismo tiempo que Mortadelo y Filemón sufre una transformación radical en 1969. Bruguera también adquiere y reforma el TBO en 1983.
En el tebeo romántico, hay que destacar Esther (1972) de Purita Campos y la publicación del primer manga (1985): Candy Candy. Decae, en cambio, el héroe clásico del tebeo de aventuras, citándose a El Corsario de Hierro (1970) como último ejemplo del héroe tradicional. Ahora, el lector juvenil parece preferir a los superhéroes norteamericanos, que desde 1982 editan, en dura competencia, Zinco y Forum.1
Es también notable la creación del Salón del Cómic de Barcelona (1980) y la edición en 1982 de una Historia de los Comics en fascículos para quioscos, que contó con la colaboración de numerosos teóricos del medio españoles y extranjeros.
A partir de 1983 es ya evidente, sin embargo, la saturación del mercado, con el cierre de las revistas de Ediciones Metropol, pronto agravada por una recesión económica internacional que encarece el precio del papel48 y el auge de nuevos medios de entretenimiento, como los videojuegos.49 También se achaca esta crisis a la "falta de planificación, inexistencia de profesionalidad en los editores, y excesivo triunfalismo de todos (incluidos los críticos mercenarios y los otros)".50 Tampoco hay que olvidar
Lo cierto es que en estos años de aparente bonanza, editores y autores habían perdido "una oportunidad dorada de interesar de verdad al público lector en general"1 y así, a pesar de la proliferación del tebeo subvencionado a partir de 1984,50 la mayoría de las revistas de cómic adulto, como Cairo y Creepy en su primera etapa (1985), El Papus (1987) o Dossier Negro (1988), además de la Editorial Bruguera (1986), irán cerrando.
La difícil supervivencia (1987- Presente)
Tras el cierre de las nuevas etapas de Cairo (1991), Creepy (1992) y TBO (1998), así como de Zona 84 (1992), Cimoc (1995) y El Víbora (2005), sólo El Jueves queda como representante de las antiguas revistas para adultos, mientras que las nuevas sólo logran una breve vida, como Viñetas (1993-94), Top Comics, o Co&Co, no sin permitir que Pep Brocal, Fernando de Felipe, Enrique Jiménez Corominas, Keko, Jaime Martín, Miguel Ángel Martín, Bartolomé Seguí o Santiago Sequeiros inicien sus carreras, algunas de ellas abortadas. Parecidas dificultades encontrarán los autores que, poco antes de la crisis, se habían dado a conocer mediante fanzines: José María Beroy, Ricard Castells, Pedro Espinosa Sáenz, Das Pastoras, Pascual Ferry, Toni Garcés, Rafa Negrete, Miguelanxo Prado o Mike Ratera. De los veteranos, sólo Alfonso Azpiri, Jordi Bernet, Carlos Giménez, Francisco Ibáñez, Jan o Max, pueden permitirse el lujo de dedicar sus mayores esfuerzos a la historieta, optando algunos de ellos por el mercado extranjero, como Ignasi Calvet Esteban, Carlos Ezquerra, Esteban Maroto, Ana Miralles, Josep Nebot, Rubén Pellejero o Jorge David Redo, y los más, por dedicarse a la pintura y la ilustración.
Y aunque sobrevivan alguna rara avis como Cavall Fort o Camacuc, desaparecen los tebeos infantiles como Guai! (1986-90), los Mortadelos de Ediciones B (1986-1996), Don Miki (1989), ¡Dibucómics! (2002) o el suplemento Pequeño País (1988-2009), en los que se dieron a conocer humoristas como Cera, Maikel, Marco, Miguel, Paco Nájera o Ramis y personajes de éxito como Mot y Goomer. Lo mismo sucede con los últimos tebeos para chicas (Pecosa, 1986-88), de tal forma que la recuperación del sector juvenil, "desatendido en su momento", se ha convertido así en un problema para el cómic español.51
Sí que que se produce un auge de los superhéroes y el manga de importación,52 con lo que las influencias se internacionalizan, además de editarse material franco-belga por parte de Editorial Norma y cabeceras directamente pornográficas como Kiss Comix y Penthouse Comix. Surgen también las librerías especializadas y no dejan de aparecer fanzines (Amaníaco, Barzelona Cómic, El Batracio Amarillo, La Comictiva, Crétino, Kovalski Fly, Paté de Marrano, Nosotros Somos Los Muertos, TMEO), revistas de información (Krazy Comics, La Guía del Cómic, Los Mamotretos de Gráfito, Nemo, Urich, Volumen), tebeos auto-editados y pequeñas editoriales (Astiberri, Dude Comics, Dibbuks, Dolmen Editorial, Ediciones de Ponent, Ediciones Sins Entido, Under Cómic, 7 Monos). La editorial Camaleón Ediciones planteó, por ejemplo, una propuesta de edición independiente que, sin apenas generar beneficio económico, dio salida a un buen elenco de nuevos historietistas, a través de tebeos como Mondo Lirondo. Pese a que la editorial acaba cerrando en el año 1998, otras editoriales, pequeñas y no tanto (como Planeta DeAgostini con su línea Laberinto) siguieron su ejemplo apostando por nuevos talentos. Con tales publicaciones, se vuelve "algo más fácil publicar, pero sigue siendo igual de difícil cobrar por ello".53
Los nuevos autores españoles no se basan sólo en la tradición nacional sino también en propuestas foráneas que resultan más novedosas, vengan desde Estados Unidos, Japón o el resto de Europa. Muchos de estos nuevos valores se dedican a la historieta cómica como José Luis Ágreda, Mauro Entrialgo, Manel Fontdevila y Albert Monteys, refugiados en El Jueves, o incluso paródica y referencial, como Cels Piñol, David Ramírez y Enrique V. Vegas, de la que Dragon Fall o Raruto pueden ser buenos ejemplos. Se ponen también de moda las historietas de corte intimista, como las de Nacho Casanova, Calo, David López y Fermín Solís, aunque algunas se inscriban en el fantástico (Quim Bou, Víctor Santos, Santiago Valenzuela), o sean tan variadas como inclasificables (Luis Durán, Álex Fito, Paco Roca). Otros muchos autores, como Ramón F. Bachs, Pasqual Ferry, Rafa Fonteriz, Salvador Larroca y Carlos Pacheco realizan sobre todo historietas de superhéroes para el mercado estadounidense, mientras que Alfonso Zapico, Sergio Bleda, Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido (Blacksad), Enrique Fernández, Sergio García, Roger Ibáñez o José Luis Munuera trabajan directamente para el francés. Al amparo de Internet, toda una nueva serie de historietistas, como los jóvenes autores de ¡Eh, tío!, El joven Lovecraft y El Listo,54 intentan lograr una mayor difusión y reconocimiento.
Industria
Entre 1969 y 1970, la difusión media de una revista femenina como Lily, alcanzaba los 42.430 ejemplares.37
En 1973, las principales revistas tenían las siguientes tiradas: 35.000 ejemplares, Jaimito; 40.000, Pumby; 150.000, TBO, y 240.000, Pulgarcito.55
Un año después, la tirada conjunta de los 76 tebeos editados al mes en el país era de, aproximadamente 7.030.000 ejemplares mensuales.56
En 1976, se editaban ya 80 tebeos, de los cuales sólo "veinticuatro publican material español específicamente producido para ellas, y aun así, en una proporción del 40% del total de la revista, dejando el resto o bien para material extranjero o bien para material español antiguo".56 Debido a ello, la mayoría de profesionales españoles, unos 250, trabajaban para el extranjero.42 57
A partir de la década de los 90, pueden consultarse los sucesivos informes del Comercio Interior del Libro en España, de los que se ha extraído la siguiente información:58
| 1990 | 1996 | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Títulos editados | 752 | 500 | 457 | 581 | 334 | 574 | 1.070 | 1.139 | 1.220 | 1.582 | |||
| % de títulos (respecto al sector editorial español) | 1,4 | 0,9 | 0,8 | 1 | 0,5 | 0,9 | 1,6 | 1,6 | 1,8 | 2,2 | |||
| Ejemplares producidos | 8.529.000 | 4.955.301 | 4.177.269 | 4.011.893 | 2.495.909 | 5.424.539 | 13.883.540 | 12.016.000 | 21,11 | ||||
| % de ejemplares (respecto al total del sector editorial) | 3,2 | 1,7 | 1,6 | 1,5 | 0,9 | 2 | 2,9 | 4,3 | 3,6 | 5,9 | |||
| Tirada media | 11.340 | 9.911 | 9.139 | 6.901 | 7.484 | 9.448 | 8.347 | 12.187 | 9.849 | 13.344 | |||
| Índice tirada media (Total=100) | 196,3 | 205,8 | 159,7 | 169,2 | 223,6 | 182,3 | 263,8 | 200,9 | 243,7 | ||||
| Nº Títulos en catálogo | 3.596 | 3.500 | 2.741 | 1.908 | 1.998 | 2.550 | 2.771 | 3.212 | 3.233 | 4.417 | |||
| % Títulos en catálogo (resp. total sect. editorial) | 1,6 | 1,6 | 1,5 | 1,1 | 0,7 | 0,7 | 0,9 | 0,9 | 1,0 | 0,9 | 1,2 | ||
| Cifras de facturación (mill. €) | 80 | 104 | 138,18 | 124,15 | 111,47 | 94,06 | 88,278 | 96,653 | 98.785 | 83,03 | 77,05 | ||
| % de facturación (respecto al total del sector editorial) | 3,2 | 3,4 | 4,4 | 5,7 | 4,9 | 4,3 | 3,5 | 3,2 | 3,4 | 3,4 | 2,8 | 2,5 | |
| Ejemplares vendidos | 8.439.782 | 11.644.900 | 9.257.660 | 6.158.344 | 7.881.700 | 6.543.000 | 6,16 | ||||||
| Precio medio | 9,58 | 11,40 | 13,20 | 8,08 | 9,54 | 15,69 | 12,53 | 12,69 | 12,51 |
Según apuntaba en 2009 Julio Martínez 'Mart', vicepresidente de la Asociación de Autores de Cómic de España (AACE), las tiradas serían todavía menores: "Una media de 2.000 el de tapa dura y de 5.000 si viene de fuera o ya tiene un éxito detrás", volviéndose "ridículas si las comparas con Francia u otros países".52 La mayor cantidad de novedades se concentra entorno a las Navidades y el Salón Internacional de Barcelona.52
Según el tamaño de las empresas, los títulos editados se reparten de la siguiente forma:
| PyME | 1999 | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Grande (Más de 18.000 mill. €) | 367 | 201 | 148 | 211 | 129 | 362 | 402 | 581 | |||
| Mediana (De 2.401 a 18.000 mil €) | 20 | 6 | 77 | 532 | 455 | 516 | 773 | ||||
| Pequeña (hasta 2.400.000 euros) | 70 | 374 | 186 | 286 | 409 | 323 | 302 | 228 |
Sigue ahora un gráfico con los porcentajes de venta en sus diferentes canales de comercialización, basada en las mismas fuentes:
| 1999 | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Cadenas de librerías | 3,4 | 3,8 | 7,4 | 9,6 | 5,9 | 5,2 | 7,3 | 10,2 | 10,4 | ||
| Correo + Club del Libro + Internet + Suscripción | 22,1 | 22,1 | 9,7 | 10,0 | 15,4 | 22,1 | 17,3 | 13,2 | 5,3 | ||
| Crédito + Venta telefónica | 22,3 | 19,9 | 19,1 | 17,1 | 18,3 | 14,3 | 12,5 | 7,6 | 2,7 | ||
| Hipermercados | 3,4 | 3,1 | 7,4 | 14,9 | 4,9 | 4,6 | 8,5 | 4,7 | 5,0 | ||
| Librerías | 4,7 | 4,0 | 10,0 | 23,7 | 8,9 | 7,6 | 9,1 | 21,1 | 21,2 | ||
| Quioscos | 38,2 | 36,7 | 43,2 | 24,0 | 37,4 | 35,4 | 41,8 | 43,2 | 54,5 | ||
| Resto canales | 5,9 | 10,5 | 3,2 | 0,7 | 9,0 | 10,7 | 0,7 | 0,1 | 0,8 |
Hay que sumar, a este respecto, el número de ejemplares prestados en las bibliotecas. En una red de bibliotecas como la de Barcelona se pasó de 264.305 e 2004 a 288.679 en 2005, "lo que supone un incremento del 8,4 por ciento."59
Sigue ahora un gráfico con el número de títulos producidos por Comunidad Autónoma:
| 1999 | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Andalucía | 1 | 1 | 11 | ||||||||
| Cataluña | 416 | 535 | 261 | 462 | 962 | 1.035 | 1.142 | 1.359 | |||
| Galicia | 2 | 4 | 7 | ||||||||
| Madrid | 15 | 26 | 47 | 88 | 89 | 81 | 23 | 146 | |||
| País Vasco | 12 | ||||||||||
| Valencia | 24 | 20 | 26 | 25 | 19 | 17 | 54 | 47 |
Según su procedencia y atendiendo a los datos de Breixo Harguindey para AACE, el material editado se distribuye de acuerdo a los siguientes porcentajes:
| 1999 | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Española | 9,7 | 12 | |||||||||
| Resto de Europa | 15 | ||||||||||
| Estadounidense | 59 | 53 | 45 | 46 | 39 | 47 | |||||
| Japonesa | 31,8 |
Según los datos del Anuario de Glénat, en 1993 se publicaron 116 títulos (libros o álbumes) de autores españoles.60
El soporte más habitual es el libro en papel (95,0% en 2007).
Política institucional y mecenazgo
Durante el franquismo, los tebeos, junto a periódicos y revistas, se guardaban en la Biblioteca Nacional de España y el resto de hemerotecas, pero era frecuente que los archiveros sustrayesen el material para sus propios fines, por lo que la mayoría se ha perdido.61 62 En 1976, el Ministerio de Información y Turismo lanzó la campaña "Donde hay un tebeo habrá un libro", la cual fue criticada por alguna asociación de profesionales debido a que denigraba al medio, ignorando su verdadera naturaleza.56
Con el triunfo del PSOE en las elecciones de 1982, Jesús Cuadrado se preguntaba si "el cambio" afectaría también al sector, resolviéndose por fin sus cuestiones pendientes: Abandono de colecciones, manipulación del original y rotulación mecánica por parte de las editoriales; incumplimiento de los derechos de autor y piratería; ausencia en las aulas,63 y carencia de tebeotecas.61
Pronto fue evidente, sin embargo, que
Se recuerda, a este respecto, que Carmen Alborch, ministra de cultura entre 1993-1996, llegó a afirmar del cómic "que no sabe si es arte, y, si lo es, es menor".65
Esta inoperancia de las autoridades provocaria pronto una desilusión en el sector,66 que convertiría en una constante su reclamación de un Centro de Documentación de la Historieta y la Cultura Popular65 que evitase la "irreparable pérdida de nuestra memoria gráfica".67
Por el contrario, sí ha aumentado la presencia del cómic en las escuelas y bibliotecas públicas,52 y las diferentes Administraciones han financiado algunos tebeos: El Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo ("El Pato Verde"); Editoras regionales, como la de Extremadura; diputaciones, como la de Ciudad Real ("Línea y Mancha"); Ayuntamientos de La Línea de la Concepción ("Tuboescape"), de Madrid (Madriz), de Langreo (Caja de Dibujo), de Granada (La Granada de Papel).50 Otros gozaban de patrocinio privado, como la sevillana "Rumbo Sur" (1984), respaldada por El Monte de Piedad.68 En 1984, por ejemplo, se produjeron 6 de estos tebeos subvencionados,69 número, por otra parte, muy inferior al de películas que gozaron de la misma.
Hubo un programa específicamente dedicado al cómic en la radio pública: «Rock, cómic y otros rollos», presentado por Elias García y José Antonio Maíllo, que se emitía todos los domingos de 21:00 a 22:30 PM en Radio 3.70 En la TV su presencia se ha reducido a miniespacios en programas como "Pista libre" (1982-85), y a proyectos que no llegarían a realizarse como "La Historieta" de Luis Conde y Jorge Riobóo.69
Diversos salones cuentan con subvenciones públicas, incluyendo algunos de los más importantes, como el de Granada o el del Principado de Asturias. También ha habido algunas exposiciones financiadas con dinero público, como "Una historia democrática" o "València Còmic"65 y una serie filatélica dedicada al cómic autóctono emitida por Correos y Telégrafos entre los años 1997 y 2001.
Se ha premiado a Karpa (medalla de oro de la Generalidad Valenciana),65 y a Miguel Quesada, Francisco Ibáñez y Purita Campos (medallas de oro al Mérito de las Bellas Artes en 2000, 2001 y 2010, respectivamente). Excepcionalmente, se ha llegado a dedicar alguna estatua al cómic autóctono, como la del El Capitán Trueno que el pueblo de Albuixech erigió en honor de Ambrós, paisano suyo y dibujante más célebre del personaje. Finalmente, el Ministerio de Cultura estableció el Premio Nacional del Cómic en 2007.
Política asociativa
Durante el franquismo, los profesionales carecían de "las mínimas condiciones de contratos, seguridad social, seguro de desempleo" y "la propiedad intelectual de sus obras no es reconocida con la eficacia que lo son otras obras de otros sectores".71
En 1977, más de cien profesionales de la historieta y el humor gráfico se integraron en la Asociación de Artistas Plásticos, buscando un mayor reconocimiento de sus derechos.71 Un año después, se creaba una sección de Dibujantes de Historietas en el Sindicato de Información y Artes Gráficas de la CNT.72
En 2002 se creó la Asociación de Autores de Cómic de España, con la intención de proteger los derechos de los autores, dibujantes y guionistas de cómic españoles. En 2010 entablaron, en el Festival Internacional de la Historieta de Angulema, Francia, un primer contacto con el Groupement Bande Dessinée du Syndicat National des Auteurs et des Compositeurs, para mejorar las condiciones laborales entre España y Francia.
Adaptaciones a otros medios
Una de las primeras series de animación basada en historietas españolas fue Mortadelo y Filemón. Con los años hubo otra versión en 1994 y una serie de Zipi y Zape.
Las series de imagen real han corrido una suerte dispar, desde el éxito de Historias de la puta mili (1994) y sobre todo Makinavaja (1995) al fracaso de El botones Sacarino (2002). Proyectos como "Historias de taberna galáctica"73 74 o Torpedo 193675 no llegarían siquiera a buen puerto.
Aparte de las adaptaciones fílmicas de los cómics de Ivà como Historias de la puta mili hay que destacar La gran aventura de Mortadelo y Filemón dirigida por Javier Fesser, que se convertiría en la película española más vista de 2003 (4.852.056 espectadores), gozando de una secuela cinco años después. Actualmente, se espera que culmine la producción de la versión fílmica de El Capitán Trueno, acariciada desde hace tiempo.
Referencias y notas
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- ↑ Véase la sección titulada Industria, donde se desglosan todos estos datos de forma pormenorizada.
- ↑ Porcel (2002), 11-12.
- ↑ Salas, Carlos en Esos señores que hacen monigotes para El Mundo, 10/01/2010.
- ↑ Cuadrado, Jesús en "La esperanza, la norma y los siete sabios" de la serie "Al borde del Pesebre" núm. 5 para la publicación "Cómic Independiente" núm. 9, Madrid, noviembre de 1996.
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- ↑ Cuadrado, Jesús en Para saber de tebeos, artículo publicado en Tiza nº2, 10/1984.
- ↑ Eric Frattini y Óscar Palmer en la Guía básica del cómic, Nuer Ediciones, 1999, p. 55.
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- ↑ Giménez, Carlos, en el prólogo a su álbum recopilatorio Sabor a Menta, Ediciones de la Torre. Colección Papel Vivo, 1994.
- ↑ Navarro, Joan, en Viñetas nº 1, Ediciones Glénat, 1993, p. 3.
- ↑ La estampa popular en el siglo XVII por Valeriano Bozal
- ↑ Como Parramón, José Mª. en Cómo dibujar historietas, Parramón Ediciones, S. A., 1966, p. 25.
- ↑ Manuel Barrero en "El bilbaíno Víctor Patricio de Landaluze, pionero del cómic español en Cuba", en la revista Mundaiz (Universidad de Deusto) nº 68, San Sebastián: Universidad de Deusto, 2004, pp. 54.
- ↑ Martín, Antonio en una Una obra maestra de la Cultura Catalana, prólogo a "Cuentos vivos", Colección Patrimonio de la Historieta, Ediciones Glénat, 12/2007, p.5
- ↑ a b c Martín, Antonio en Historia del comic español, 1875-1939, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1978.
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- ↑ Porcel (2002), 69-70.
- ↑ Citado por Parramón, José Mª. en Cómo dibujar historietas, Parramón Ediciones, S. A., 1966, p. 26.
- ↑ Tubau, Iván y Carlos Giménez en "Conversación en Premiá de Mar", publicada en Un hombre, mil imágenes nº 1. Norma Editorial. 1982, p. 23.
- ↑ Benavent, Joan en Entrevista a Jesús Blasco, Colección Un hombre, mil imágenes nº 3, Norma Editorial, 1982, p. 7.
- ↑ Porcel (2002), 70.
- ↑ Gubern, Roman en "La edad de oro de las historietas cómicas" para Historia de los Comics, 1983, p. 480, de Toutain Editor.
- ↑ Vázquez de Parga, Salvador en "El comic realista español desde 1950 hasta los últimos años 60" para Historia de los Comics, 1983, p. 497, de Toutain Editor.
- ↑ Porcel (2002), 77-79.
- ↑ Porcel (2002), 79-82.
- ↑ a b c d e f Cuadrado, Jesús en "Década tras década, hasta el desplome final", presentación en el catálogo Certamen de Cómic Injuve de 1998, Madrid, 10/1998.
- ↑ Situación resuelta posteriormente por diversas sentencias de los Juzgados de Primera Instancia de Valencia, por las que se reconocía la autoría de Pumby y El Guerrero del Antifaz a José Sanchís y Manuel Gago, respectivamente.
- ↑ Porcel (2002), 72.
- ↑ Porcel (2002), 190-92.
- ↑ Porcel (2002), 102-103.
- ↑ Porcel (2002), 73.
- ↑ John M. Burns y Víctor Mora en Cómo nació El Capitán Trueno - La reina bruja de Anubis, Ediciones B, Barcelona, 1991, ISBN 84-406-2302-X.
- ↑ a b Porcel (2002), 75.
- ↑ Porcel (2000), 306.
- ↑ a b c Fontes, Ignacio y Menéndez, Manuel Ángel en el Capítulo 7 de "El parlamento de papel. Las revistas españolas en la transición democrática", Grupo Anaya para la Asociación de la Prensa de Madrid, 12/2004, Tomo 1.
- ↑ Armando Matías Guiu en Comic Story-3, encarte del tercer número de Bruguelandia, Editorial Bruguera, Barcelona, 28/09/1981, p. 28 a 29.
- ↑ Accomodatio, accomodationis, artículo de Jesús Cuadrado publicado en Nosotros somos los muertos, nº4, 05/1997
- ↑ Coma, Javier en "El último exilio: El inicio de los comics postfranquistas con anterioridad a la propia muerte del dictador" para Historia de los Comics, Toutain Editor, 1983, p. 1055.
- ↑ Lara, Antonio en Narraciones gráficas para adultos para El País, 24/07/1976.
- ↑ a b Samaniego, Fernando en el artículo Introducción del "comic" erótico en España para El País, 01/10/1976.
- ↑ a b Cuadrado, Jesús en Traficantes de viñetas, prólogo a la monografía-catálogo Una historieta democrática, Dirección General de Bellas Artes y Archivos (Ministerio de Cultura), Madrid, 04/1991.
- ↑ Los autores mencionados en esta lista son los que aparecen en la sección "Dibujantes y guionistas" de Los Comics de la Transición, p. 99 a 141, con la exclusión de los se habían dado a conocer en un período anterior: Carlos Giménez, Esteban Maroto, Adolfo Usero, Josep Maria Beà, Luis García, Ivá, Ja, Víctor de la Fuente, Fernando Fernández, Enric Sió y OPS, que han sido mencionados en secciones anteriores de este artículo.
- ↑ Coma, Javier en Y nos fuimos a hacer viñetas, Ediciones Penthalon S. A., Madrid, 1981, p. 8.
- ↑ Francesca Lladó Los Comics de la Transición, pág. 13-14 y de Ediciones Glénat, 2001
- ↑ Vázquez de Parga, Salvador, en "De Mortadelo a Makoki: El humor y la sátira en los comics españoles de los últimos tiempos" para Historia de los Comics, 1983, pp. 1122 a 1124, de Toutain Editor.
- ↑ Beá, Josep María en entrevista publicada en "Entrecomics" el 10/06/08 que puede consultarse aquí.
- ↑ Aleister & Schizo entrevistan a Beá en Josep María Beá en compañía de gatos y perdido en la galaxia (1ª parte) para la web SpaceRockHeaters.
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- ↑ Cantarellas, Catalina en el prólogo a Los comics de la transición, p. 9.
- ↑ a b c d González, Lucía y Domínguez, Ricardo en "El cómic sale del 'gueto'" para El Mundo, Madrid, 9/12/2009.
- ↑ Nájera, Paco en entrevista con Manuel Barrero realizada entre los días 7 y 14 de julio de 2002 para Tebeosfera 020831. Se puede leer integramente aquí.
- ↑ Estos son los webcomics españoles mencionados en el artículo de María Ovelar titulado La tira cómica se rejuvenece en Internet, publicado en El País el 17/09/2009.
- ↑ Dirección General de Prensa (1973). Catálogo de Publicaciones Infantiles y Juveniles, Madrid. Recogido en Porcel (2002), 311.
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- ↑ Los documentos anuales de los que se ha extraido la información pueden consultarse en la página web oficial la Federación de Gremios de Editores de España.
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- ↑ Guiral, Toni en Cómic español: ¿Hasta cuándo? dentro del Anuario de la Historieta 2005 de la Asociación de Autores de Cómic de España, p. 16.
- ↑ a b Cuadrado, Jesús en "PapeliCOs InMasCultos", de la serie "Editorial sin punto y aparte", núm. 3 para "Tribulete" núm. 05, Madrid, septiembre de 1983.
- ↑ Cuadrado, Jesús en "La estricninca y los archivirus", de la serie "La Zancadilla", para "Hustler" núm. 06, Barcelona, octubre de 1992.
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- ↑ Cuadrado, Jesús en "Las venganzas del desván" de la serie "Rodilla Herida", núm. 4 para "Makoki" núm. 18, Barcelona, septiembre de 1991.
- ↑ El cómic desde Sevilla para ABC Sevilla, 20 de diciembre de 1984, p. 71.
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- ↑ a b Los grafistas se incorporan a la Asociación de Artistas Plásticos para El País, 20/02/1977.
- ↑ Cuadrado, Jesús en "Traficantes de viñetas" para "Psicopatología de la viñeta cotidiana", Ediciones Glénat S.L., Barcelona, 2000, p. 162.
- ↑ "Josep María Beà, libador neuronal", entrevista al autor realizada por el Señor Ausente, en Mondo Brutto nº 39, mayo 2008, p. 89.
- ↑ "Beà. Psiconauta de la historieta", entrevista al autor realizada por M. Barrero, J. Mora y D. Belmonte para Tebeosfera, Sevilla-Barcelona, 20-VI-2009, disponible aquí.
- ↑ 2ª Parte de Josep María Beá: En compañía de gatos y perdido en la galaxia, entrevista al autor realizada por Schizo & Aleister para Space Rock Heaters.
Bibliografía recomendada
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- ALTARRIBA, Antonio (2001). La España del Tebeo: La historieta española de 1940 a 2000, Espasa Calpe.
- ALTARRIBA, Antonio y REMESA, Antoni (1987). Comicsarias: Ensayo sobre una década de historieta española (1977-1987), Promociones y Publicaciones Universitarias.
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Jesús Cuadrado. "Psicopatología de la viñeta cotidiana". Glénat España: Parapapel, núm.1. Barcelona, 2000.
- DOPICO, Pablo (2005). El cómic underground español, 1970-1980, Ediciones Cátedra.
- GUIRAL, Antoni (2004). Cuando los cómics se llamaban tebeos. La escuela Bruguera (1945-1963), Ediciones El Jueves.
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- MARTÍN, Antonio (1978). Historia del Cómic español 1875-1939. Editorial Gustavo Gili.
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- MERINO, Ana (2003) El cómic hispánico, Cátedra.
- PORCEL, Pedro (2002). "Clásicos en Jauja. La historia del tebeo valenciano", Edicions de Ponent.
- RAMÍREZ, Juan Antonio (1975). El comic femenino en España: Arte sub y anulación. Colección Divulgación universitaria: Arte y literatura nº 78. Editorial Cuadernos para el diálogo.
- RAMÍREZ, Juan Antonio (1975). La historieta cómica de postguerra. Colección Memoria y comunicación. Editorial Cuadernos para el diálogo.
- VÁZQUEZ DE PARGA, Salvador (1980). Los comics del franquismo. Editorial Planeta.
Véase también
Enlaces externos
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- Guía del Cómic, fichas y novedades por José A. Serrano
- La Cárcel de Papel, críticas y reseñas de Álvaro Pons
- ¿Cómis en extinción?
- Dreamers.com, portal español con especial atención al cómic
- La T.I.A.com, animado foro dedicado a Ibáñez y la escuela Bruguera
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